Alfareria Angel Domínguez:

La alfarería de Ángel Domínguez es el último testigo de la actividad alfarera desarrollada en Potries durante siglos, actividad que describe la manera de vivir y trabajar de nuestros antepasados, así como su legado cultural. Esta tradición milenaria y esta forma de vivir pone punto y final con la muerte de Ángel Domínguez el 1983, el último alfarero en activo en la población.

Fachada del Museo-Cassoleria de Ángel Domínguez

Se sitúa en un sector del núcleo urbano donde se localizaban varias alfarerías, hasta un total de cinco documentadas a principios del siglo XX, que igual que el sector situado en la antigua calle Alfarería, significaban los límites externos del antiguo casco urbano consolidado, dado el carácter contaminante de esta industria.

El edificio, construido a finales del siglo XVIII, es una casa de dos plantas con dos cuerpos y patio interpuesto. Esta esconde bajo la apariencia de una casa de pueblo tradicional, un gran taller y horno de alfarería.

La entrada a la vivienda presenta el aspecto de cualquier casa rural de la época, con un aposento central con habitaciones a los dos lados. En la primera crujía se situaban los dormitorios.

Continuando adelante, en la segunda crujía encontramos el centro neurálgico de la vida familiar que nos permite rememorar como era la vida tradicional alrededor de una mesa y el fuego, donde las tradiciones orales se transmitían de generación en generación.

El espacio doméstico, la cocina-comedor-salón.

Ocupa la totalidad de la segunda crujía, y dispone de los elementos inmuebles originales de la casa, como la chimenea, la cocina, los armarios de la despensa o la cantarera, que junto a los muebles, herramientas y objetos nos ha permitido recrear el ambiente del lugar más vital de la casa, que tenía la función tanto de cocina como de comedor y salón. Aquí se desarrollan actividades como cocinar, comer, educar, conversar y jugar.

En la tercera crujía encontramos el taller, donde se reúnen un conjunto de aparatos y herramientas propios del proceso de producción como el banco y el torno de pie, el banco del torno eléctrico, el motor eléctrico y las transmisiones, o el molino del barniz. También encontramos en la parte izquierda de la crujía el ingreso a una pequeña sala llamada depósito del barro, donde se almacenaban las placas del barro decantado en las balsas.

El espacio del artesano. El torno de pie.

Más adelante al atravesar la zona del taller salimos a un patio donde encontramos las balsas de decantación y el horno, situado al fondo del patio. Las balsas de decantación son dos, una, la más alta, es más pequeña y es donde se mezcla la tierra con el agua para obtener el barro, y la otra más grande y más baja donde llega el barro mezclado y filtrado para posteriormente decantarlo y obtener la materia prima para el taller.

Imagen de las balsas de decantación del barro.

A continuación encontramos el horno donde se cuecen los cántaros, cazuelas, huchas y otras piezas de barro. Un elemento fundamental en la industria alfarera. Está situado al fondo del patio, es de tiro vertical, también denominado “moruno”. Está construido con ladrillo macizo, dispone un grueso muro de mazonería y mortero de cal en la parte frontal, y dos partes, claramente diferenciadas, comunicadas al exterior por una escalera.
La cámara del fuego, situada en la parte inferior, es un espacio rectangular cubierto con una vuelta de cañón perforada, y con una pequeña apertura en el extremo para introducir la leña y encender el fuego. Por encima se sitúa la cámara de cocción, espacio más pequeño, circular y cubierto con una cúpula también perforada dónde, a través de una apertura, se depositaba la obra de barro para la cocción.

En la imagen observamos el horno del alfarero.

La planta superior del edificio es una cámara diáfana, elevada mediante pilares y arcos ciegos, sin separaciones internas y con una cubierta altísima a dos aguas. El último alfarero, Ángel Domínguez, elevó el techo un plano más arriba con la intención de crear un espacio donde sus hijos pudieran vivir en un futuro, pero al darse cuenta que sus hijos no continuarían eloficio de la alfarería, no continuó con las obras, aunque se puede apreciar perfectamente la elevación del techo con la creación de una buhardilla que no fue acabada más arriba. Actualmente alberga la sala de exposición con toda la colección alfarera de la historia de nuestro municipio..

Exposición museográfica en la cámara superior del edificio.