Fiestas

El inicio del calendario festivo en Potries coincide con la Cabalgata de los Reyes Magos. En el mes de febrero situamos una de las fiestas que más arraigo y aceptación popular tiene en nuestra comarca, nos referimos al tradicional Porrat de Sant Blai.

La onomástica de este santo y mártir se conmemora el día 3, pero con el paso de los años la característica romería se ha convertido en un importante referente cultural y festivo, con una variada y completa oferta de actividades extensiva en toda la primera quincena del mes de febrero. Es tradición que los fieles cuando acuden a la iglesia parroquial se pasan por la garganta la reliquia del santo que allí se conserva, cumpliendo con el ritual de purificación y protección frente las enfermedades, de hecho San Blas es el protector de las enfermedades de la garganta.

Seguidamente nos encontramos con la festividad de San Vicente Ferrer el primer lunes después de pascua, y la tradición de visitar a los enfermos en procesión (“elscombregats”). En el mes de mayo se celebran las comuniones; flores, arrayán y una entrañable jornada festiva para la mayoría de los habitantes del pueblo. Continuamos con la festividad de San Juan la noche del 23 de junio y la clásica hoguera en la plaza, aunque años atrás la fiesta tenía lugar alrededor de la calle San Juan Bautista. El 6 de agosto se celebra en Potries la festividad de San Salvador, antiguamente se trataba de una jornada llena de actividades lúdicas (chocolatada, cucañas, baile…) que se desarrollaban en la calle del mismo nombre, constituía una interesante fiesta de barrio, de la que se conserva hoy en día la tradicional misa matutina en la Ermita.

Llegamos así a las Fiestas Mayores, en la última semana completa de agosto. Todos los años, los vecinos del pueblo bajan en procesión por el camino del calvario las imágenes que se encuentran en la ermita, el Cristo de la Agonía y la Divina Pastora. Así, con la tradicional y pintoresca Procesión de la Bajada, se inician las fiestas Mayores de Potries los últimos días del mes de agosto, aunque antiguamente las fiestas se celebraban en octubre. Las imágenes permanecerán en la iglesia parroquial hasta el último día de fiestas, cuando vuelven a subir por el mismo camino hasta la ermita, en la Procesión de la Subida.

El día de Todos Santos es costumbre ir al cementerio para honrar los difuntos y comer las primeras mandarinas. Para cerrar el ciclo con las entrañables y familiares fiestas de Navidad, y el despido del año en la calle Boamit con el toque de las campanadas del reloj del Ayuntamiento.